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Inicio de la sexualidad

La sexualidad del ser humano se construye a lo largo de la vida. Si bien la sexualidad se diferencia en cada persona, existen similitudes cronológicas desde la infancia, la adolescencia y la juventud hasta la madurez. El desarrollo tiene grandes variaciones dependiendo de la cultura, el nivel socioeconómico e incluso el ámbito geográfico en el que viven los seres humanos.

  • Aportaciones cromosómicas:

El inicio de la diferenciación sexual se origina en la fecundación, cuando se unen el óvulo y el espermatozoide. El óvulo aporta 22 autosomas y un cromosoma sexual, el “X”. Por su parte, el espermatozoide aporta 22 autosomas y 1 cromosoma sexual, que puede ser “X” o “Y”. Así, existe la posibilidad de producir u individuo con dos cromosomas sexuales: “X, X” potencialmente mujer o “X, Y” potencialmente hombre.

La unión cromosómica se da al azar y, no depende de la voluntad de los miembros de la pareja. Este periodo, solo es el inicio, pues no es la presencia de cromosomas sino su contenido genético lo que asegura la dirección de la diferenciación sexual.

  • Aportaciones genéticas:

Hasta antes de las ocho semanas, los embriones masculinos y femeninos son iguales. La tendencia natural del embrión es la diferenciación femenina. Hacia la séptima semana, los cromosomas sexuales, estimularan a la gónada primitiva (ovario y testículo que inicialmente no están diferenciados). En el caso de la mujer, seguirá su curso natural y formará el ovario. Para los hombres, la información del cromosoma “Y” hará que la gónada se convierta en testículo.

  • Aportaciones hormonales:

Genitales internos;  la presencia  de testosterona  en el embrión hombre hará que se diferencien elementos del sistema nervioso y se produzca el epidídimo, el conducto deferente, la vesícula  seminal y el conducto eyaculador. Al no existir la presencia de testosterona en las mujeres, el embrión sigue su curso natural, desarrollando las Trompas de Falopio, el útero y el tercio superior de la vagina.

Genitales externos;  se derivan de órganos que inicialmente son similares para ambos sexos, denominados tubérculos genitales. Para el hombre, hacia la octava semana la testosterona da origen al falo (pene). Los pliegues genitales se fusionan y originan la uretra peneana y el escroto. Para la mujer, el tubérculo genital origina el clítoris. Los pliegues genitales permanecen separados y originan los labios mayores y menores. Para la semana 14, el feto ya puede ser identificado por sus estructuras internas. Hacia la semana 20, el proceso de diferenciación y determinación del sexo prácticamente  ha sido completado.

 
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