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Violencia doméstica

Es todo tipo de agresiones físicas, sexuales y psicológicas ejercidas por cualquier miembro de la familia o pareja actual o pasada, en contra de otro u otra miembro de la familia. La mayoría de las veces las víctimas de esta violencia son las mujeres.

Las manifestaciones de la violencia doméstica son:

  • Violencia física, se expresa en todas las formas de agresión que afectan la integridad física de la víctima. Es fácilmente reconocible.
  • Violencia sexual, se expresa en actos en los que mediante la fuerza se obliga a una persona a tener relaciones sexuales cuando no las desea, a forma de relación que no acepta y que no le son placenteras. Esta violencia atenta contra la integridad sexual y la libre determinación de la mujer sobre su cuerpo, de la misma manera que la ejercen los varones.
  • Violencia psicológica, se expresa en forma directa en el hostigamiento verbal, constante, consistente en amenazas, insultos, humillaciones, comparaciones degradantes, criticas peyorizantes. Indirectamente se expresa en negación al acceso, vigilancia y administración de los recursos económicos para la manutención de la familia, prohibición de trabajar o estudiar, encierro en el hogar, control y limitación con parientes y amigos, prohibiciones con respecto al modo de vestir, poca o ninguna colaboración en el cuidado de los hijos y tareas del hogar, incumplimiento de asistencia familiar.

Ciclo de violencia doméstica

  • 1ra. fase - Acumulación de tensiones:

Ocurren incidencias menores de agresión del hombre hacia su pareja, por salir sin previo aviso, por celos, por gastos que realiza, comienzan las humillaciones verbales, las críticas a su forma de ser y lucir. Ella trata de calmarlo y hace todo por complacerlo, se inicia un proceso de autoculpabilización.

Ella encubre al agresor de sus familiares y amigos cercanos y se aleja de quienes pueden brindarle apoyo. El agresor por su parte refuerza su legitimidad para reprenderle y amenazarle sin ningún sentimiento de culpa.

  • 2da. fase - Episodio violento:

Descarga de tensione acumuladas de la anterior fase. Ella es golpeada, sufre tensión psicológica, trata de esconderse y alejarse de su agresor, si lo logra es por unas horas o unos días únicamente.

No puede creerlo y experimenta indiferencia, depresión, impotencia.

Los agresores generalmente culpan a las esposas o compañeras del desenlace violento.

  • 3ra. fase - Arrepentimiento y conciliación:

El hombre se arrepiente, se disculpa, promete cambiar, asume una actitud cariñosa, es la fase de regalos, de invitaciones, ayuda en tareas de la casa. Utiliza a otras personas de la familia para que ella le pueda perdonar.

La mujer se siente feliz, confiada y esperanzada en el cambio de su compañero y piensa que fue una crisis pasajera. Ella abandona la idea de separación o divorcio. Sin embargo antes de que ella se dé cuenta, los incidentes de la primera fase comienzan a manifestarse, y se van haciendo cada vez más violentos y la misma historia comienza de nuevo.

Efectos de la violencia

De esta manera la vida de muchas mujeres se convierte en un sufrimiento permanente. Además de los daños físicos inmediatos causados por los episodios violentos en la mujer, como víctima principal de los mismos y que en muchos casos son de una gravedad que raya en el salvajismo y que pueden incluso provocarle la muerte, existen diversos efectos sobre su desarrollo personal que la colocan en una situación de mayor vulnerabilidad frente a su pareja y medio social.

Los efectos en la víctima por lo tanto no solo son físicos sino también psicológicos, no menos importantes por las secuelas de pérdida de energía vital, motivación y capacidad de respuesta a las situaciones de violencia, depresión que puede concluir en el suicidio y una pérdida severa de la autoestima, capacidad física, mental, profesional, laboral.

Las repercusiones de la violencia se manifiestan además en los miembros de la familia. Los efectos en el desarrollo psicológico y emocional de los hijos e hijas, se reflejan en inseguridad y escaso desarrollo afectivo y sexual, que a la larga suele expresarse en la reproducción de la violencia.

 
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